In memoriam Sensei Palma Diosi. 1967-2017.

Hace tres meses la familia extensa del karate-do perdía a Palma Diosi, que falleció de forma abrupta el pasado 22 de septiembre. Han sido semanas de darle vueltas, asumiendo su ausencia, rememorando lo que deja.

Hay dos sensaciones que insistentemente vienen a mi cuando pienso en Palma.

Con Palma en el Hombu Dojo, Dublín, diciembre 2016
Hombu Dojo, Dublín, diciembre 2016

La primera, algo que me transmitía constantemente en sus clases, y también en sus conversaciones sobre karate, sobre la vida, sobre la gente. Yo lo traducía como la idea de levedad. Insistía en la importancia de quitarse el lastre físico, pero también el mental, el plomo en el espíritu. A través del karate, te enseñaba cómo quitarle peso a todo. A tu cuerpo, a tu técnica, a las ideas fijas y los dogmas, que restan espontaneidad y chispa, mermando la capacidad de reacción. Al miedo al error, a equivocarse. A pensar demasiado. Te empujaba a actuar, a moverte, a saltar, a jugar, a engañar. Ni un segundo quieta, siempre talones en alto, cuerpo relajado, mente abierta. Sólo reaccionar. Haz algo, equivócate, pero haz algo. Pierde el equilibrio, manténte siempre en movimiento.

Irlanda, diciembre 2016
Irlanda, diciembre 2016

La segunda idea que me viene a la mente es el concepto Ichi-go ichi-e, que nos recuerda que cada encuentro es una oportunidad; y hace de cada instante algo irrepetible. La última vez que entrené con ella, el 16 de agosto de 2017 en el Hombu Dojo de Dublín, no se encontraba muy bien. A pesar de ello, dio su clase con la asistencia de Sensei Ross Stewart. Era extraño verla participar poco, con lo activa que siempre era en sus clases.

Palma BCN 2017
Barcelona, abril 2017

Aún así, era su energía lo que nos empujaba a todos a seguir. Al día siguiente, tras la fiesta de cierre del Shidoin Geiko, que por supuesto no se perdió, nos despedimos con un abrazo y un “nos vemos pronto, en Dublín o en Barcelona”.

A veces en lo cotidiano se pierde de vista la importancia de cada instante. Sólo por el hecho de repetir ciertas cosas se deja de sentir su intensidad, se da por sentado. Los entrenamientos de cada semana, las series de Kihon iguales a las de la sesión anterior. El mismo Kata repetido una y otra vez. Atarse el Obi. Los compañeros, los Sensei, los amigos dentro y fuera del Dojo.

Cada momento es único. Cada segundo de cada vida irrepetible. Cada abrazo el primero y el último.

Sensei Palma Diosi
Sensei Palma Diosi

De Sensei Palma me quedo con la alegría de haberla conocido. Con los paseos y lo que nos hacía sudar en cada entreno. Con su hospitalidad y su generosidad. Con la música que le acompañaba, y sobre todo con su sonrisa.

Con todo lo que nos ha transmitido con su conocimiento y con su espíritu. Y con el convencimiento de que la mejor manera de que perviva es en la práctica diaria, dentro y fuera del Dojo.

 

OSU, Sensei.

 

 

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